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Paco Torreblanca

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DULCES OBRAS DE ARTE
Esculturas efímeras que nacen para morir en la boca

Especialmente pensada para las celebraciones, Paco Torreblanca te trae una ChefBox muy dulce.

Contiene:

- Panettone de Chocolate (500gr)
- Cobertura de Chocolate Rubio (200gr)
- Cobertura de Chocolate Negro (200gr)
- Chocolate a la Taza en Polvo (200gr)

- Set Fondue de Chocolate, Tescoma (4 personas)

- ChefBook con prólogo de Quique Dacosta, recetas de Paco Torreblanca y mucho más.
- 4 Postales de Paco Torreblanca


El reinventor de la pastelería tradicional, nuestro autor del dulce más internacional. Torreblanca define sus creaciones como “esculturas efímeras que nacen para morir en nuestra boca”. Su amor por el arte proyectado a partir del azúcar, el caramelo o los frutos de la naturaleza.

Detalles

LA CAJA DE PACO TORREBLANCA

Texto de Marta Fernández Guadaño (Gastroeconomy)

Esta caja es, sin más, la merienda perfecta. O, quizás, ésta es únicamente una de las posibles experiencias a las que puede dar lugar el contenido de esta ChefBox. También es todo un alarde dulce con el nombre y apellido de uno de los grandes creadores gastronómicos españoles y, más todavía, de uno de los mejores pasteleros del mundo: Paco Torreblanca.

Para entender el alcance del contenido de la caja que está a punto de descubrir, lo primero que hay que saber es que su protagonista es un postre auténticamente mítico: el ‘panettone’ de Torreblanca. Puede parecer paradójico que un pastelero español haya hecho famosa su versión de un dulce italiano, que, al parecer, procede de Milán –aunque tiene múltiples variantes regionales en el país transalpino– y que, según la enciclopedia ‘Larousse Gastronomique’, debe corresponder con “un gran pastel de brioche, elaborado tradicionalmente a base de masa madre natural”. Muy probablemente, el ‘panettone’ data del siglo XV, aunque algunos historiadores de la gastronomía sitúan su origen ya bajo el Imperio romano. En todo caso, éstas son sus señas de identidad: una masa de pan dulce con frutos secos y frutas como nueces o pasas.

A Torreblanca le llegó la receta de un pastelero italiano, que, agradecido por haber dado clase a su hijo en la escuela Ciencia y Tecnología de Alimentación en Italia, le llevó a su casa y le mostró las claves para la elaboración del ‘panettone’ tal y como se hacía cuatrocientos o quinientos años atrás. El pastelero español quedó fascinado por la genialidad de esta receta, así que la modificó y adaptó para diseñar su particular versión. Y como, sin duda, lo suyo son las recetas magistrales, que dan lugar a lo que califica como “arte efímero”, Torreblanca también cuenta con una propia para este producto.

Harina, levadura natural, mantequilla, chocolate negro y con leche, cacao en polvo, naranja confitada o rallada, avellana, levadura, almendra, yema, especias, azúcar, sal y miel componen la despensa de este repostero para firmar esta joya de la cocina dulce, que elabora en varias versiones: chocolate, gianduja o naranja.

Elaborado con ingredientes naturales y sin conservantes, ni colorantes, el ‘panettone’ de este maestro pastelero puede presumir de una personalidad propia que da lugar a un brillante producto, no sólo por su delicado, elegante y jugoso sabor, sino también por su textura esponjosa única. Además, Torreblanca dedica una forma propia a su creación, quizás un poco más esbelta y algo más elevada en altura que la típica –con una forma más similar a una cúpula–. ¿Es posible que el ‘panettone’ del maestro alicantino recuerde a un gorro de cocinero?

Diciembre… Torreblanca… Chefbox… ‘Panettone’… Nada es casual: esta tentación golosa es uno de los dulces más consumidos en la Navidad italiana. Mientras, en España, hay que reconocer su imparable avance en los últimos años en feliz convivencia con nuestros turrones, polvorones o mazapanes. Pero no lo olviden: en Italia, se consume todo el año, tanto para desayunar, como para merendar y, por qué no, como postre –con frecuencia, acompañado de algún vino–.

En este caso, la idea es que este ‘panettone’ se complete con una magnífica compañía: un exquisito chocolate fundido. Con este objetivo, la Chefbox incluye una ‘Fondue’ Tescoma de cerámica, con la que podrá compartir e invitar a esta experiencia a hasta cuatro personas, que sencillamente deberán entregarse al placer del chocolate, con tres opciones diferentes para fundir. ¿Qué tal una merienda con el dulce de Torreblanca y chocolate fundido? El juego de sabores, texturas y matices puede resultar en una auténtica experiencia de alta gastronomía dulce para los paladares más exigentes.

Solo o acompañado de la ‘fondue’ de chocolate, el ‘panettone’ de Torreblanca es, en sí mismo, una de las máximas versiones de la cocina golosa ‘made in Spain’. Por cierto, un dato a tener en cuenta por los ‘foodies’ se disponen a abrir esta caja sorpresa: este producto disfruta de una larga conservación –gracias a la prolongada fermentación en su proceso de elaboración–, lo que hace que, incluso, mejore con el paso de los días. Es, pues, el momento de probarlo y de comprobar si cumple las promesas que su elegante y atractiva apariencia augura.

Información adicional

Información Dulces obras de arte
Esculturas efímeras que nacen para morir en la boca
Descripción adicional Texto de Marta Fernández Guadaño (Gastroeconomy)

En el sector gastronómico, como en muchos otros, es complicado dedicar a un profesional afirmaciones tajantes del tipo ‘el mejor del mundo’ o ‘el mejor de España’, salvo que algún ránking más o menos fiable conceda tal oportunidad. ¿Podemos, entonces, decir que Paco Torreblanca es el mejor pastelero de España? Con o sin subjetividad, es un hecho que este alicantino es un maestro de la cocina dulce –para muchos, la más tentadora–, sobre la que ha creado y reinventado recetas, técnicas y algo más: ha situado España en el mapa mundial de la pastelería a golpe de un mix de pura vanguardia culinaria y creatividad. En todo caso, su currículum suma distinciones que avalan estas afirmaciones. Paco Torreblanca (Villena, Alicante, 1951) fue distinguido en 1988 como el Mejor Maestro Artesano Pastelero de España y en 1990 como el Mejor Maestro Pastelero de Europa. Además de que sus postres y su literatura sobre cocina dulce han recibido diversos reconocimientos, fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad Politécnica de Valencia en 2010 y por la Universidad Miguel Hernández de Elche en 2013.

A estos reconocimientos ha llegado tras tomar contacto con el mundo dulce, primero, a través del negocio de sus padres y consolidar, después, su vocación pastelera en París, ciudad a la que se trasladó a vivir con 12 años y donde aprendió con el maestro Jean Millet. Esta formación junto a uno de los pasteleros más reputados de Francia fue el punto de partida para una carrera que tiene su primera parada en Elda (Alicante), donde en 1978 abrió su pastelería con su mujer.

Con los años y apoyado en sus hijos Jacob y David como colaboradores, Torreblanca fue dando pasos en la consolidación de su particular apuesta repostera: de su pastelería con obrador de Elda (bajo el nombre de Totel) a su gran espacio en Monòver y al impulso de una escuela (School of Pastry Arts), en Petrel, destinada a, nada más y nada menos, que formar a “la nueva generación de profesionales y líderes en la Industria del Arte de la Pastelería”. Así, la saga Torreblanca ha protagonizado, sin duda, un capítulo clave de la pastelería mundial.

Y, aunque entre el ‘gran público’ es conocido por ser el autor del postre nupcial de los príncipes de Asturias (la Gianduja Real), además de por sus apariciones en la televisión, Torreblanca y su familia podrían presumir de algo más: ser una auténtica ‘estirpe’ de pasteleros que han llegado a tener negocios en ciudades como Alicante, Elda y Valencia; y que llevan años poniendo su sello a la oferta dulce de espacios de diferentes puntos geográficos de todo el planeta, a través de múltiples proyectos y asesoramientos.

Más allá de distinciones, premios y negocios, este gran maestro pastelero ha trabajado guiado por sueños similares a los de sus colegas de la cocina salada, con un ‘arma’ común: la creatividad como estricta regla más allá del negocio. “En una conferencia en Chicago hace años, me dijeron que yo era el diseñador de postres más vanguardista del mundo. Y yo dije que me gustaría ser también el diseñador del gusto”, comenta Paco Torreblanca, en un intento de definir su oficio.

Elegancia, perfeccionismo, precisión técnica, disciplina, mimo en la selección de la materia prima, creatividad, emoción, belleza y, sin duda, arte son ingredientes de la ‘obra’ de Torreblanca, que ha da a luz toda una colección de creaciones dulces: pasteles, tartas, ‘macarons’… un sinfín de joyas golosas, muchas en miniatura; y, por supuesto, su ‘mítico’ panettone. “Estamos en constante evolución y también estamos en plena revolución”, acostumbra a afirmar. El hecho de que España cuente con un creador de la envergadura de Paco Torreblanca se vislumbra como la cuadratura del círculo gastronómico: es el complemento dulce perfecto al potente movimiento culinario ‘made in Spain’ liderado por nombres como Ferran Adrià, los hermanos Joan, Josep y Jordi Roca, Andoni Luis Aduriz o David Muñoz. Y, no, en España, no ocurre como en Francia, donde la pastelería ya está reconocida como un arte. Todo llegará.

Por si queda alguna duda, Paco Torreblanca se autodefine así en su página de Facebook: “Apasionado de la pastelería, con la cabeza en las estrellas y los pies en la tierra". ¡A seguir, pues, soñando en dulce!
Características No

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